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He
tenido un mal sueño. He soñado esta noche
que tropas de un país amigo, que veneran y protegen
su constitución como ningún otro país
en el mundo, la libertad de expresión y de prensa;
esas tropas amigas disparaban contra un hotel abarrotado
de periodistas. He soñado que justificaban este ataque
hablando de defensa propia y de objetivos militares. Finalmente
he creído comprender su argumento:
En
una guerra el arma más justificada, la bomba más
inteligente y el misil más certero es la palabra,
la imagen y el testimonio de los testigos incómodos.
En
medio de la pesadilla he visto a muchos compañeros
muertos y a un compañero muy querido ensangrentado
y a otros muchos tratando inútilmente de salvarle
la vida. Y como diría Augusto Monterroso, cuando
desperté el dinosaurio seguía ahí.
Montserrat
Domínguez